domingo, 13 de abril de 2008

Bella Italia


La verdad que las elecciones en Italia dan para todo. A un sistema electoral tramposo, ideado para mantener el caos en el seno del poder, hay que sumarle la corrupción estructural y la indecisión coyuntural. Pero en el medio de semejante despelote, se asoma una luz de esperanza... que alumbra el culo de Milly D'Abbraccio: "Basta de políticos con cara de culo", podría resumirse su propuesta.

En medio de la campaña, los carteles de esta porno-star no pasaron desapercibidos. Yo tengo ciudadanía italiana, pero no puedo votar a Milly porque pertenezco a otra circunscripción. Ahora bien, puedo empezar a apoyarla mirando algo de su inquietante filmografía (¿vieron que los títulos de las películas porno siempre dan risa, no importa en que idioma estén?).

jueves, 10 de abril de 2008

Marionetas


Guillermo tiene esas costumbres:

- Hay que llegar elegantemente tarde - me dijo.

Es contraproducente para mi paranoia: si uno llega tarde, sobre todo si lo hace con estilo, es víctima de más miradas ajenas que si llegase temprano. Mientras más tarde sea, más gente habrá en el lugar. Pero así son las amistades, cada cual cede un poco en pro del grupo. Suerte que conocen las consecuencias y no abandonan, estos son amigos.

Lo que importaba es que Andrés nos llevaba al cumpleaños de alguien que no conocíamos, una agradable señorita llamada Gabriela. Habíamos sido indirectamente invitados, por lo cual, camino al evento, nos preguntábamos qué cuestión lo motivaba. No lo indirecto, claro, sino la invitación. El plan era arrancar en el departamento de Gabriela, y después, dejarse llevar por el viento nocturno. Pero la brisa sibilante de la noche en pañales tenía un aliento a fernet que mataba.

No puedo evitar reirme con Guillermo. No puedo hacer que no ría. Así empezamos, y el techo no llega nunca, es una espiral de provocaciones que podrían destruir la moral de muchos. Los dos sabemos que si hay mucha gente mirando nuestra llegada voy a buscar el rincón más lejano de cualquier parte, y alli me quedaré, evitando que cualquiera pueda fijarse en mi. Y Guillermo me hace creer que se sienta al lado mio para hacerme compañía, pero en realidad está más cagado que yo. Andrés es socialmente práctico, se relaciona con todo el mundo y chau. Aparte, es el cumpleaños de su amiga, a alguien más que nosotros tiene que conocer. Es más es su deber alejarse antes de que sea demasiado tarde.


Con Guillermo hacemos un dúo patético: parecemos los viejos de los Muppets, sentados en un rincón, juzgando lo que sucede con el pesimismo de los cobardes que se acompañan. Bien de ancianos achacosos con olor a bolas. Miro mujeres y le pregunto qué opina, pero no respeta mi visión. Andrés es la Rana René.

Con un poco de fernet, empezamos a reirnos de nosotros, y nos proponemos tratar de parecer interesantes perdiendo la mirada en el vacío, especulando acerca de la satisfacción sexual de alguno de los presentes, inclusive planeando cuánto tiempo sería necesario para ponerse en bolas y pisotear los canapés en una fiebre frenética de strip-dance sobre la mesa. Cuando empiezo a imaginar un Guillermo sudado, con el agua chorreándole por el cuerpo al ritmo de Joe Cocker, llega la hora de partir: enderezamos la nave en función del "viento del fernet", y partimos.

La situación allí no varía demasiado, es más, con el cambio de aire la sangre se oxigena y el cerebro descalabrado previamente continúa su viaje loco. Los boliches, para peor, acentúan el cinismo, y la presencia del fernet es vital para seguir. No es de caballeros abandonar a las distinguidas damas presentes en la mitad de la noche. Necesitamos poner el control en manos de del único marionetero presente, y el fernet es uno, disponible.

Conozco mi límite de alcohol: cuando estoy medio borracho, llega el "no tomo más", siendo la primer sana opción detener el consumo y esperar el sueño de los héroes. Pero existe una peligrosa segunda alternativa, que consiste en continuar bebiendo. No soy muy resistente al alcohol, por lo que mi organismo desarrolla un mecanismo que consiste en desactivar el sentido del gusto. Y mucho fernet pasa como nada. Y las damas nos abandonan a nosotros porque ya no somos caballeros. Y nosotros redirigimos nuestros pasos a lugares que salvaguarden nuestra elegancia. Hasta el titiritero se cansa.

¿Dónde terminar la noche si en los antros nos rechazan? Cañada y San Juan, muzzarela y cerveza, Andrés, Guillermo y yo. Dos Viejos Pelotudos y la Rana René. Morder banquina y al pasto. Lamentablemente, el resto de los Muppets no sabe divertirse como nosotros, que nos reimos como locos, hasta que se me pasa el pedo, vuelvo a mi casa en colectivo, y caigo en la cuenta de que esa chica se fué sola y yo también. Y de que todos nos fuimos solos. Y de que, después de todo, los Muppets son títeres que para animarse necesitan que le metan un brazo en el culo. Ya cambiaré. El próximo fernet.

lunes, 7 de abril de 2008

Medios


Sé que a muchos de ustedes no les gusta que publique cosas que no son mías, pero igualmente lo voy a hacer (citando siempre de dónde lo saco, obviamente). Hay muchas cosas para leer, y compartir lo que consumo como lector me parece que es también compartir lo que soy. Además, postear lo que hacen otros es reconocer su trabajo.

No hace falta, creo, que les cuente quién es Jorge Lanata. La gente que me conoce desde hace mucho saben que lo admiro. Puedo criticar muchas cosas de Lanata, y ustedes también, acá o donde quieran. La relación entre Kirchner, Clarín, y los medios en Argentina, por ahí no son sus tópicos predilectos. Si pueden disfrutar del artículo que les dejo, háganlo, a pesar de lo que cuente. Por ahí, un artículo bien escrito (como éste) ayuda a entender cosas acerca de temas que antes no nos interesaban. Ayuda a entender qué somos, cómo estamos y hacia dónde vamos.

Nada de extractos: vayan y lean.

viernes, 4 de abril de 2008

Ecologismo a los pedos


Queridos hermanos: cuando uno quiere buscar inspiración, generalmente apela a lo majestuoso, a algo fuera de lo normal, a aquellos hechos que marcan la diferencia entre un ser humano común y alguien que es protagonista de su destino. Comienza por revisitar a Julio César y la invasión de las Galias, va hacia atrás indagando los movimientos del cartaginés Aníbal Barca y su paquidérmico cruce de los Alpes, se transporta hasta el siglo XX e imagina un soldado del Ejército Rojo resistiendo a los nazis y al frío en las puertas de Moscú. Hoy la batalla se desarrolla fuera del plano de la conquista militar.

En lo que a mi respecta, creo que el heroísmo es una mística innecesaria que soslaya lo más importante que tiene cada hombre y mujer sobre este planeta: la normalidad. ¿Por qué no puedo pensar que Julio César era un romano como tantos otros? ¿O que el hijo de Amílcar Barca y hermano de Asdrúbal no necesitaba comer y dormir? ¿O que el pobre ruso cagado de frío, enbondiolado en un uniforme soviético, esquivando artillería del fascismo alemán, no necesitaba tirarse un pedo? He arribado al punto que quería tratar.

Debo decirles, queridos hermanos, que el planeta está en peligro. Está en juego nuestra homeostásis, nuestro lazo natural con el mundo: hemos sacado más de lo que nos corresponde. Por nuestro bien y el de nuestros hijos, estamos obligados a tomar decisiones concretas para retornar al patrón del equilibrio. Y la acción sobre el mundo debe partir de la cotidianeidad de las pequeñas cosas. Amigos: es necesario dejar de reprimir las flatulencias. Nuestros fragantes ocotes serán los vectores del cambio.

Tirarse un pedo es el más maravilloso acto de libertad que un hombre puede hacer, es gritar a los cuatro vientos "¡yo sí puedo!", es devolverle a la madre tierra parte de lo que nos dió. Acciones como limpiar pingüinos empetrolados, enfrentarse a una pala mecánica que desforesta un bosque nativo con una pancarta, o colgarse de un buque nipón repleto de furiosos samurais balleneros, son acciones dignas sólo para aquellos cobardes que necesitan sentirse importantes siguiendo las convenciones de la manada. Nosotros, los hombres libres del mundo, los que resistimos estoicamente la pacatería burguesa, firmamos nuestros actos con una ruidosa y olorosa marca personal: nuestro culo es una birome, el mundo un papel, y el pedo un autógrafo que dice "querido planeta Tierra, yo te amo". ¡A la mierda con Greenpeace! Y digo esto porque tirarse un pedo es el ecologismo más honesto, es asegurar sin pompas la continuidad del reciclaje natural. Hermano, el mundo es generoso contigo, devuélvele lo que te ha dado.

Algunos pusilánimes podrán cuestionar lo que digo. Seguramente dirán que bien puede uno cagarse en soledad. Esas lacras reprimidas intentan intimidarnos, quieren hacernos creer que debemos cubrir nuestra lucha con el manto del pudor. Al mismo tiempo, intentarán hacernos sentir como parias, olisquearán el aire con la nariz funcida y los ojos lacrimosos, dirán que somos asquerosos... ¡Bárbaros, no han entendido nada! ¿Hasta cuando se guardarán lo que no es suyo? A esas basuras les digo que he tomado una decisión: voy devorarme una olla de guiso, y después de eso saldré a la calle a ofrecerle al mundo el mejor de los conciertos, la más maravillosa música que sus oidos registren. Iré casa por casa, oficina por oficina, fábrica por fábrica, dejando a mi paso mi más hondo clamor, sellando con el planeta la alianza más esperada: el compromiso del hombre por un mundo más equilibrado.

Amigos, háganle un favor al planeta: tiren pedos por todas partes. Tiren pedos en las plazas, en las peatonales, en el transporte público, en los jardines de infantes, en los hogares de ancianos, en la terapias intensivas, en los restaurantes, en las casas de sus amigos, en las camas de sus novias. A las mujeres les digo basta de pedos tímidos, basta de mejillas sonrojadas: a los hombres de verdad nos encanta compartir cosas, sentimos cada pedo como un homenaje, un "aquí estoy junto a tí, amor mío, compartiendo tu lucha".

Para despedirme los dejo con uno de nuestros videos educativos: "El Pedo y el Arte. Continuidad y Ruptura". No puedo revelar la identidad de este artista, pero puedo asegurarles que tiene una sólida formación de conservatorio. Recuerden: esta lucha la hacemos entre todos.

jueves, 3 de abril de 2008

Cuasi


En la edición digital de hoy del diario Crítica de la Argentina se publica una nota de opinión de Martín Caparrós acerca del discurso de Kristina. Bueno, mejor sería decir que Caparrós opina sobre la utilización de la expresión "mensaje cuasi mafioso" para referirse a un dibujo de Hermenegildo Sábat publicado en Clarín. Antes señala algunas contradicciones de la Jefa Espiritual de la Nación.

Unos extractos:


"Lo que realmente me mató fue cuando dijo que el dibujo de Menchi Sábat era un “mensaje cuasi mafioso”. Le juro que le di vueltas, señora: ¿Cómo es ser cuasi mafioso? ¿Es como ser un poco virgen? ¿Ligeramente muerto? ¿Bastante robado?"

"Así hablan muchos argentinos, y así funciona mucho en su gobierno. No quieren decir lo que quieren decir o quieren decir lo que no quieren decir o tienen miedo de que no los entiendan o tienen miedo de que los entiendan y entonces cuasi dicen. Pero lo peor es que cuasi hacen: hacen pero no terminan de hacer, o hacen distinto."



Caparrós, además de tener un bigote inolvidable, es uno de los mejores escritores argentinos contemporáneos, y posee una larga trayectoria en el periodismo. Se rumorea que está por dejar la sub dirección del Crítica Digital, pero eso es harina de otro costal.

martes, 1 de abril de 2008

Héroes


Hace frío y estoy lejos de casa.
Hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra.
Yo me pregunto
Para qué sirven las guerras
Tengo un cohete en mi pantalón
Vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor
Vos estás tan blanca, que yo no se que hacer
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero
En el circo vos ya sos una estrella
Una estrella roja que todo se lo imagina
Si te preguntan, vos no me conocías
No, no
Tengo un cohete en mi pantalón
Vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor
Vos estás tan blanca, que yo no se que hacer
Te esperé bajo la lluvia
No, no, no, no
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero

(¿Sorpresa?)

Ecuación


Muchachos del Disco: está bien, reconozco que hay desabastecimiento, lo que conlleva que su fin social se vaya extinguiendo, pero regalarle el logo a CTI Móvil para pegarle una lavada de cara a la empresa me parece extremista. ¿Quedó Claro?